jueves, 6 de mayo de 2010

Donde viven los monstruos


Hay un lugar, Bauchito, donde viven los monstruos. No se trata de un punto exacto como esos que ubicas en el mapa sumando y restando latitudes y logitudes, que son una especie de mètrica extraña inventada por personas que sólo querìan descubrir y conquistar pero sin ninguna gana de proteger o de cultivar. Esos puntos indudables que suelen usar los adultos para exponer sus largas y razponables ideas, no caben en el ligar donde viven los monstruos.

En ese lugar, suelen estar escondidos detràs de los àrboles o de las dunas, detràs de una roca o simplemente detràs de ti, pero no para asustarte, claro que no, serìa una falta de cortesìa. Los monstruos se esconden sòlo para que sepas que estàn ahì y que ahì seguiràn siempre mientras no los mires, no quieras hablar con ellos.

No se trata de feas criaturas que amenzazan con devorarte, son sòlo esas pequeñas cosas que creemos ir borrando, olvidando, dejando atràs pero que detràs de una puerta nos acechan como el primer dìa. No podemos evadirlas y tarde o temprano terminan por salir de ese armario, de esa duna o detràsd e ti para decirte Buh! aquì estoy, escùchame, dedìcame tiempo, deja de estar asustado y habla conmigo, enfrèntame.

A ese lugar me he marchado ultimamente, en uno d emis tantos viajes dee ida y de vuelta, al ligar dond eviven los monstruos para averiguar si hablándoles y dedicándoles algode tiempo, podré por fin dejarles en su lugar, su isla su propio espacio y volver a reunirme contigo sin necesidad de que tenga que ir y volver a mis monstruos tan seguido.

En estos dìas añoro tomar mi pequeño velero y salir a recorrer The Willows con Topo, Tejón e incluso con el Sr. Sapo que a veces logra alterar mis dañados nervios con sus exigencias y locuras. te extraño a ti cuando no estamos juntos y te quiero más cuando nos volvemos a ver. Te pasa algo parecido a ti? Me encantaría que así fuera.

Creo que se acercan un par de esos monstruos, debo hablar con ellos. promweto que segfuirè escribiendo, mucho más seguido. Come tus verduras, no las evadas y hazle caso a tu mamá.


Te ama, siempre,

Tu papá

martes, 17 de junio de 2008

Suaves pantuflas frente al fuego


La aventura de Topo a través del bosque dio para largas conversaciones entre los amigos de The Willows: Sapo consideraba que era toda una proeza alejarse de las distantes yardas de la comarca y recordó a todos sus osadías con gran orgullo y risitas cómplices de sus amigos burlándose, cierto es, de esta postura magistral de Sapo.

Termianda la amena charla y ya de vuelta por el camino largo que lleva hasta sus casas, Topo y Tejón discurrían respecto a lo grato que era estar por la tarde frente al fuego, fumando una amable pipa y leyendo algún libro de mucho interés como algún clásico griego o latino para Tejón o uno sobre cómo armar despensas y usar nuvas herramientas para Topo.

Iban en esta plátoca cuando apareció Julius la rata de agua que venía de pescar en el río.

-Saludos, amigos míos exclamó Julius levantando la mano que no llevaba ocupada con la cuelga de peces.

-Saludos amigo Julius respondieron los paseantes.

-Veo que van de vuelta a casa, no les molestaría que les acompañe?

-Para nada, se apresuró Topo y si gustas,, podrías pasar a mi casa a tomar el te para que descanses y seques tus patitas mojadas Julius.

-Pero qué gran idea ha tenido usted amigo Topo, con gusto acepto.

-Pues creo que me sumaré, dijo Tejón riendo gustoso, pues alguién tendrá que poner a ahumar esos arenques y cocinar unas buenas papas para acompañarlos, mmmm creo que aún recuerdo la receta de mi abuela jejeje.

Mientras reían de buena gana por la ocurrencia de Tejón llegaron hasta la pulida casita de Topo que como buen anfitrión ofreció el té y abrigo a ambos, encendió el fuego y mientras Tejón trabajaba solícito en la cocina de su amigo, Julius y Topo disfrutaban del fuego hablando del clima y de lo bueno que es el otoño para la pesca según Julius y de lo buena que es la estación para limpiar para Topo y aunque con intereses diversos y formas de hablar y reir tan distintas, los amigos sabían disfrutar de la compañía el uno del otro con un sólo punto en común que cualquier rata de agua o topo d ela comarca sabía apreciar: unas suaves y mullidas pantuflas al calor de la chimenea.

Por nuestra casa pasa la diosa fortuna: tu abuelo Francisco nos acompaña, tu mamita ya ha podido descansar en su inicial pre-natal y Helena de Troya comienza una vida de extrema placidez con atenciones de todos, caprichosa y altanera, un buen dolor de cabeza para mamá que está en casa contigo en la pancita. pronto ya andarás con nosotros en los paseos por la Plaza de El Bosque, lindo nombre no?!

Besos,

Papá.

viernes, 16 de mayo de 2008

La Noche Oscura de Topo


Bodoquito:


¿Has tenido malas noches? de esas oscuras en que no puedes pegar un ojo, sé que sí, he visto cómo te mueves de vez en cuando dentro de tu mamita. Me pregunto si se debe a alguna pesadilla como la de Tejón o es que has viajado como yo a algún lugar desconocido y te suceden aventuras que provocan temor. Algo así le ocurrió a Topo la otra noche cuando decidió ir a buscar un regalo para Tejón en su cumpleaños que será pronto. Claro, a Topo que siempre le han gustado las cosas prácticas y hogareñas era por eso que le resultaba demasiado extensa la cantidad de cosas raras y anomalías que veía en esa casa llena de libros y excentricidades como es la de Tejón.

Creyó que sería una excelente idea buscar un regalo fuera de los límites de The Willows, quizás más allá de la gran verja donde habitan humanos y otros animales salvajes. Nunca había cruzado esa verja ni siquiera en broma y se había prometido para sí, guardar siempre la compostura y la asepsia de su imagen no transgrediendo los límites de su pequeña pero dulce aldea.

Pero este año, quería sorprender verdaderamente a Tejón, el regalo anterior si bien él consideraba de toda utilidad darle un práctico juego de escobillas para la ropa, el resto de nuestros amigos lo consideró un tanto soso en cuanto a originalidad. Fue por eso que quiso sorprenderlos a todos con una Enorme Excentricidad, de esas que apetece y junta Tejón.

Partió al despuntar la noche, con su abrigo y su bufanda a rayas que había tejido su mamá. No a mucho andar comenzó a escuchar los ruidos de la noche, por un lado, por otro, lejos, cerca, apenas perceptible y como mordiendo la oreja, ruidos tenebrosos de criaturas terroríficas como le había advertido -no sin algo de juguetona maldad, Sapo-, podía oír ese mundo que no solía visitar, pues aunque Topo era como te imaginas un topo, no solía salir de noche pues le asustaban muchos los cuentos e historias contadas sobre la noche.

Mientras entraba en el bosque comenzó a sentir miedo, sentía que algo inesperado ocurriría, algo que no podía adivinar qué sería pero podía percibirlo, su patita izquierda comenzaba a dolerle cuando sentía el peligro y el dolor iba en aumento esa noche. sabía que debía retoceder pero las ganas de conseguir ese raro objeto que pretendía encontrar luego de la gran verja era suficiente desafío como para tragar saliba y seguir.

La respiración comenzaba tener forma de humo saliendo de sus narices, se sintió un dragón asustado botando vapor de frío, de miedo hasta que de pronto...... Cataplum!!!! un fuerte golpe en el piso hizo saltar a Topo que grito: "AAAAHHHHHHH MAMAMciciiiiiTTTATATATATAT!!!!!

Cuando recobró el conocimiento se encintraba sólo en el bosque en medio de un claro de luna con un gran trozo de madera pisonándole la patita, se zafó como pudo, intentó huir rápido pero, al ver la luz dela luna sobre ese espacio del bosque y el silencio que le rodeaba, logró entender lo ocurrido: un trozo de árbol había caído cerca de sí y casi le había aplastado si es que hubiese caído un par de centímetros más cerca de su cuerpito redondo. Sonrió para sí quedo y observó esa robusta rama recién caída.

Fue entonces que tuvo una brillante idea y una calurosa sensación lo inundó. había encontrado la excentricidad que deseaba regalar a Tejón, una gran rama caída en una aventurada noche se transformaría en una bella pipa nueva para su amigo. "Qué mejor que un regalo hecho por mis manos, con cariño y respeto por mi amigo" pensó y no se equivocaba. Lo que más admiraba Tejón de Topo era su habilidad para construir y reparar cosas, además ya le hacía falta cambiar esa vieja fumarolaque tenía porpipa por una brillante y bien barnizada hecha por Topo y por cierto, con una historia digna de contar incluso por el aventurero Sapo.


Te quiero mucho, quisiera que estés aquí ya. Helena de Troya nuestra heráldica y coqueta perrita te envía cariños. Tu mamá se ve cansadita ya de trabajar, creo que necesitan ambos un descanso y regaloneo en casa.


Besos cosquillosos,


Papá.

lunes, 28 de abril de 2008

Sin duda es la Lluvia


El señor Tejón despertó temprano la mañana de domingo, no podía ser apenas eran las cuatro de la madrugada cuando ya no pudo volver a pegar un ojo. Se pueso las pantuflas, la bata de franela y los espejuelos para ver si clareaba el día o sólo continuaba la noche con su continuo sonar crepidante. Sin duda es la lluvia se dijo para sí mismo, qué otra cosa podría inquietarle. Había tomado sus medicinas, las postigas de las ventanas estaban cerradas, la estufa apagada para no provocar los incendios que ólía generar Topo y su frío crónico. Todo parecía en orden, pero algo lograba inquietar a nuestro amigo.

Es mejor que vuelva a la cama, se dijo y actuó. Volvió a tratar de cerrar los ojos con esfuerzo pero nada. Decidió poner fin a su dormir, preparó el desayuno y luego de la taza de chocolate y algún trozo de pastel que encontró se decidió a tomar el libro que había dejado por la noche.

Nuevamente acomodó sus espejuelos, cargó su pipa con el tabaco que le había llevado hace unos días yo mismo y se dispuso a continuar.

Apoco andar de su lectura pareció escuchar un ruido siniestro vagando por la habitación, le entró un escalofrío de eso que pican la parte alta de la espalda y eriza el pelo del cuello. Miró sigilosamente a todos lados y nada halló.

La lectura lo tenía absorto aunque a veces un ojo se le escapase por el rabillo para analizar cualquier cosa que fuese diferente a la ordenada y habitual vida que llevana en su casita. Debe ser la lluvia volvió a decirse sólo con ánimo de apaciguar sus latidos que se aceleraban con el caminar de los minutos.

La lectura iba acelerando su paso y el temor de Tejón crecía: "Hay... hay al.. algu...alguien por... ahí?" preguntó quedo casi sin poder percibirse en el aire el hilo de voz que ocupaba. Sí, sí, Tejón el de la voz grave y segura yacía en su poltrona muerto de miedo.

La noche no avanzaba, el día no aparecía, el tic-tac del reloj de la chimenea seguí un invariable curso y el frío y ese ruidito tenue que tiene el silencio se hacía cada vez más enigmático.

Un relámpago lo hizo saltar de su asiento casi como si le hubiese pegado a él. Madre Santa! exclamó el podre Tejón asustado, fue en eso que miró la portada de su libro: "La Historia del Dr. Jekill y Mr. Hyde" un clásico del terror. Soltó una pequeña risa controlada, como la mayoría de las cosas que hace Tejón, se sintió aliviado al saber que tanta lectura de cosas terribles parecía estar afectándolo. una noche larga, el frío, el silencio y la lluvia, claro, sin duda es la lluvia, habían hecho un escenario terrorífico en la pacible cabañita y en la mente de Tejón.

Tomó su pipa otra vez y sacó otro libro: "El Principito" y se dispuso a sentir otra vez cómo lo esencial es invisible a los ojos. Claro, sin saber que mientras él se calmaba un enorme misterio comenzaba a fraguarse en la Mansión Sapo, pero de eso te cuento en mi próxima carta, mientras me entero de más detalles con Julius, Topo y por cierto, con Sapo.


Un beso gordito. ¿Te gustó la lluvia? ¿crees que deberia llover siempre?

Te envío una foto de las acostumbradas tertulias en casa de Tejón, es del momento que nos contó de esta peculiar noche que vivió. Espero te guste.


Te quiere,


Tu papá.

viernes, 28 de marzo de 2008

El Otoño en The Willows


Una Noticia Felíz.


Los otoños en The Willows suceden siempre al descanso del verano, ese calor picosito que se cuela en forma de gotitas divertidas en la nariz da paso a una suave bruma otoñal, algo parecido a la brisa que hay cuando riegas el jardín -ya me ayudarása regarlo y entenderás- las pequeñas gotitas del hermano otoño buscan establecer su reino de humedad y hacen que lashojitas de los sauces y robles, de los álamos y los alerces comiencen a caer danzando lentamente, como si la invitación fuera a descansar después de tanta sombra entregada en los meses anteriores.


Así, The Willows toma un tono sepia muy bello, los caminos se vuelven melancólicos y las tardes sosegadas disponiendo a todos su habitantes (menos a Sapo, tu entiendes no?!) a retomar la vida habitual, largas charlas en los salones tomando el té y scones, además de esos ricos y pequeñitos sandwiches de pepinillo para pasar las horas luego de leer o trabajar.


Esta tarde decidimos pasear junto con Topo, Sapo, y Tejón, se nos unió además el Inspector Ratón para recorrer el sendero que une la Mansión Sapo con el centro mismo de The Willows, una distancia considerable y que Sapo temía volver a repetir aunque esta vez lo hiciera con los pies en el suelo antes que sobre los pedalesde esa máquina escandalosa suya.


Caminamos lentamente, yo estaba nervioso pues guardaba conmigo la cartita que me enviaste desde el "otro lado" contándome esa noticia hermosa de que serás un varoncito. Como no me pude contener más detuve lamarcha y lanbcé una exclamación:

-Yupiiii!!!! dije alzando la voz, al tiempo que todos se tornaban asustados y hasta las perdices más allá del lago salieron en vuelo pensando que las asustaba para la caza. Lo siento amigos, dije, es que seráun Niño!!!!

-Qué alegría, Qué felicidad exclamaban todos sonriendo ydándome de amablespalmeteadasen la espalda

-Mil vítores por el pequeño amigo de Sapo!!!!! gritaba saltando tu ya sabes quien abrazándo a Tejón encantados con la noticia.


Todos quieren ya ponerte un nombre, Sapo optaba por Manfredo Guillermino Sextercio Segundo de pies juntillas;Tejón reclamaba su mejor derecho por ser más viejo que el resto pidiendoque tellamaras como su abuelo, o sea, Tejón,lo que no causó ningún gesto dentro del grupo,el inspector Ratón sugería te llamaras Finnegan lo que aunque gustara no cuadraba con nuesto apellido; Topo, como siempre tan humilde y cariñosos optó por sugerir que le preguntaramos a tu mamá:

- "Las mamás siempre tienen la razón", dijo Topo, calladito pero con gran certeza y solemnidad, todos asentimos y gritamos: Mil Vítores por la Mamá de nuestro pequeño amigo!!!!!!!!


Caminamos un ratomientras comentábamos qué juegos, qué recorridos, qué aventuras, qué autos subirnos, a qué trenes, qué ricas meriendas tomaríamos, cuantos paseos por el gran ríonos dará Julius la rata de agua y cuantas veces Sapo intentará deleitarte con su voz de barítono. Tejón hablaba ya de tu educación, Topo de lo importante de ser aseado en la vida y el Inspector insistía en que vieramos la forma de encontrar elmejor regalo para el que pornto llegará. Así fue que entre todos corrimos donde Roberto Castor a encargarle un bello corcel en el que puedas cabalgar cien, doscientas y hasta un millón de leguas imaginarias, recorrer por el cielo todos los mundos posibles y ser el mejor caballero, el más audaz paladín y defensor de las causas nobles, el pirata más valiente y siempremuy buen hijo con su madre: el Gran Bodoque!!!!!!


Besitos, te quiero mucho.


Tomé esta foto del grupo que caminaba delante (Inspector Ratón y Topo), al fondo se ve lo largo del camino, nota el suave otoño de esta aldea amada.


Papá.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Una historia de Palomas



Isaac Colombo Paloma, es un nuevo amigo que hice mientras tomaba un café en el Tavelli del teatro Municipal de Santiago, un lugar bellísimo que conoceremos pronto. Hacía mucho calor y las butacas de la terraza estaban vacías. Debe haber sido el humo de mi "Gabriela Chocolate" (un buen puro) que llamó la atención de este simpático amigo.




Se acercó conversando a través de lo que dedican su tiempo las Palomas: las noticias, se sentó frente a mí secándose el sudor de las alitas y comentó de imediato los problemas de actualidad. Acercó hacia él el periódico de la tarde que tenía extendido sobre la mesa, leyó rápido y comentó: "las cosas no van bien, amigo, no le parece?!"


"Disculpe", agregó, "creo que no me he presentado, mi nombre es Isaac Colombo Paloma, de los Paloma del Oriente (una vieja familia de Palomas capitalinas)".




Acelerado en el hablar no me daba tiempo siquiera para decirle mi nombre. Comnetó con sorna cada noticia del diario, ademá de explicar que su familia se ha dedicado por décadas y siglos a las noticias, " si no, cómo cree usted amigo que VUELAN las noticias?!"


"Periodista?! pregunté interesado, Isaac C. Paloma asintió moviendo su cabecita y dijo: "A mucha honra , caballero".




Mientras charlábamos pidió un poco de mi tabaco, a lo que accedí, cómo disfrutan las palomas de fumar ¿Será una tradición citadina?




Me contó que existen dos grandes familias Paloma: una se dedica al negocio de Correos, los Paloma Mensajera, su familia, en cambio, siguó la segunda tradición Paloma, la de reportear en terreno. "Somos grandes cronistas de la época" aseveró, yo, claro, no era quien para decir otra cosa, no más me dediqué a escuchar sus historias.




Pidió un café cortado y na galleta que me ofrecí a invitarle, lo que agradeció complacido por lo que pude distinguir en ´la manera como se le inflaban las mejillas cuando sonrió. Reclamó por los precios, el clima, los políticos y hasta por la tardanza del garzón. Fumaba, sorbía, picoteaba la galleta y hablaba (qué grandes fumadores son los Paloma, claro sé que es malo fumar pero quería destacar su afición nada más). En resumen, un gran nuevo amigo.




Me permitió, muy cortesmente,tomarle unas fotografías que dije eran para ti y que llevaré también a The Willows para que lo conozcan el retso d enuestros amigos. Qué gran camarada para Tejón, que sabe tantas cosas, no crees?! Prometió acompañarmela próxima vez a tomar el té a la Casa de Sapo (siempre y cuando no esté metido en un buen lío). Ya puedo imaginar esa larga conversación.




No quiso mi teléfono pues aseguró que el sistema de telecomunicaciones de las Palomas era infalible. Yo le creo.




Ese día te compré un regalo, espero te gusté se lo´di a tu mamá para que lo guardara para ti, pero creo que le gustó más a ella, así que va a ser un buen pleito enrte ustedes, se parace mucho al Comisario Ratón, es muy flemático y sagaz, tiene una pancita como la de la mamá contigo dentro, es lindo, como ustedes.




Te escribo pronto.




Te quiere,




Tu papá.

sábado, 1 de marzo de 2008

Por qué los elefantes tienen la trompa larga


Una vez que terminamos el té en la Mansión Sapo, salimos con Julius de últimos, pues Tejón debía volver al ayuntamiento a firmar los papeles judiciales en representación de Sapo, Topo volvió a sus deberes en casa (es muy meticuloso con la limpieza), dejamos a Sapo muy cansado a punto de tomar una siesta, con lo que Julius y yo aprovechamos de partir para dar un paseo otra vez en su balsa por el río y contemplar el atardecer con sus colores.


Mientras charlábamos sentados en la balsa, con las piernas dentro del agua y sintiendo cómo se refrescaba el cuerpo con el suave vaibén del río que avanza y retrocede como siempre hace el agua en movimiento, vi a lo lejos un par de ojos que flotaban sobre el agua

-Mira Julius, dije, ese par de ojos amarillos que flotaban cerca de los juncos en la otra orilla.

-A ha!, resopló Julius, ese no es otro que Gerardo Cocodrilo, un viejo conocido de estos rumbos, debe estar en otro de sus experimentos de nado en apnea (aguantando la respiración), siempre está experimentando nuevas técnicas para mejorar su marca, la verdad es que ha competido en todas las pruebas de la comarca pero nunca ha ganado, nunca lo menciones en su presencia, es muy sensible, es un personaje encantador, algo loco (no tanto como sapo), inquieto y muy, muy paciente y laborioso en sus objetivos.


Hablando de cocodrilos, prosiguió Julius la rata de agua cambiando de tema, ¿conoces la leyenda de por qué los elefantes tienen la trompa larga?

-No, contesté.

Fue entonces que me contó esta historia que trato de reproducir tal como se cuenta en una balsa sobre el río en una tarde en The Willows:


La Leyenda del Elefante y el Cocodrilo


Hubo un tiempo lejano, cuando todo estaba recién inciándose y las cosas cambiaban y se descubrían con sus nombres en que los Elefantes, esa gran familia de los Paquidermos, no tenían la trompa como hoy la conocemos: larga y muy útil para ellos, por el contrario se rataba de una trompita corta, como tu nariz o la mía. Todo era así en el mundo, porque eran tiempos en que todo era nuevo y nada estaba completamente dicho.


Un buen día, el pequeño elefante de la manada se acercó junto a su gran familia al río grande ahí donde nacía la vida. Tenía sed, como toda su familia y quiso beber agua fresca. Su mamá elefanta le djo: "Hijo mío, no te acerques demasiado al agua pues es peligroso, apaga tu sed y vuelve de inmediato a la manada porque en el agua viven los cocodrilos y pueden intentar comerte".

-Ah!, no te preocupes mami, yo sé cuidarme solito, respondió muy propio de sí el pequeño elefante.


Ahí estaba tomando agua con su boca pegada en el agua sin cuidado y desprevenido hasta que de pronto vio emerger dos vivos ojos amarillos desde el fondo del río: un cocodrilo, quien de inmediato dijo y sin saludar (como hacían en ese tiempo los cocodrilos, como ves las cosas han cambiado mucho):

-Pequeño elefante, tu descortesía de pasar tanto rato bebiendo agua hará que alguien quiera comerte, aléjate del agua, es muuuuuuyyyyy peligroooooooosa.

-Ah!, no me importa, respondió porfiadamente el bebé paquidermo, despreciando la advertencia del cocodrilo.


Entonces y sin mediar más conversación, el anfibio abrió sus enormes fauces y atrapó la pequeña trompita del elefante que gimió de dolor.


Tiraba el elefante por zafarse, tiraba el cocodrilo por quedarse con el elefantito y ninguno cejaba en su lucha en la ribera del río. Varios minutos pasaron hasta que al final el pequeño elefante logró escapar de la bocota del anfibio.


Lloraba y lloraba el pobre paquidermo de tanto dolor en su trompita. Ay! Ay! mi trompita repetía triste el elefantito.
Apenas pudo ver entre tantas lágrimas, se dio cuenta de lo que había ocurrido y logró explicarse por qué sentía tan grande dolor: lo que antes era una pequeña trompita, no más grande que tu nariz o la mía, por culpa del forcejeo con el cocdrilo se había convertido en una trompa larga, larga, como una manguera o una cuerda.


Cuando Mamá Elefanta lo vio, exclamó y chilló, acudió presurosa hasta él, escuchó el relato del pequeño, abrazó a su hijito y luego, con estas sabias palabras, le dijo: "Pequeño mío, ahora puedes darte cuenta que mis advertencias y las del cocodrilo eran ciertas, el peligro en el agua siempre está y debes ser precavido y respetuoso cuando te acerques a ella".


Con el tiempo el pequeño elefante pudo dominar su nueva y larga trompa hasta convetirla en lo que hoy es para todos los elefantes: un magnífico brazo y una muy útil manguera. Y cada vez que se acercaba al río o a cualquier agua grande o pequeña, el elefante pedía permiso y miraba precavido recordando, con su trompa, aquel día que tanto dolor le había causado y que había cambiado su vida para siempre.


¡Impresionante historia! Julius sí que sabe contarlas no lo crees?! (la imagen es parte del Museo de Historia Completa de The Willows que pude fotografiar para ti).


Yo sigo aquí en The Willows esperándote para que vengas a pasear con nosotros y tengamos aventuras como éstas y otras más super divertidas. Todos te esperamos en verdad y quieren conocerte ¡¡¡Qué gradables tardes pasaremos juntos!!!


Besitos, te quiere,


Papá.