
La aventura de Topo a través del bosque dio para largas conversaciones entre los amigos de The Willows: Sapo consideraba que era toda una proeza alejarse de las distantes yardas de la comarca y recordó a todos sus osadías con gran orgullo y risitas cómplices de sus amigos burlándose, cierto es, de esta postura magistral de Sapo.
Termianda la amena charla y ya de vuelta por el camino largo que lleva hasta sus casas, Topo y Tejón discurrían respecto a lo grato que era estar por la tarde frente al fuego, fumando una amable pipa y leyendo algún libro de mucho interés como algún clásico griego o latino para Tejón o uno sobre cómo armar despensas y usar nuvas herramientas para Topo.
Iban en esta plátoca cuando apareció Julius la rata de agua que venía de pescar en el río.
-Saludos, amigos míos exclamó Julius levantando la mano que no llevaba ocupada con la cuelga de peces.
-Saludos amigo Julius respondieron los paseantes.
-Veo que van de vuelta a casa, no les molestaría que les acompañe?
-Para nada, se apresuró Topo y si gustas,, podrías pasar a mi casa a tomar el te para que descanses y seques tus patitas mojadas Julius.
-Pero qué gran idea ha tenido usted amigo Topo, con gusto acepto.
-Pues creo que me sumaré, dijo Tejón riendo gustoso, pues alguién tendrá que poner a ahumar esos arenques y cocinar unas buenas papas para acompañarlos, mmmm creo que aún recuerdo la receta de mi abuela jejeje.
Mientras reían de buena gana por la ocurrencia de Tejón llegaron hasta la pulida casita de Topo que como buen anfitrión ofreció el té y abrigo a ambos, encendió el fuego y mientras Tejón trabajaba solícito en la cocina de su amigo, Julius y Topo disfrutaban del fuego hablando del clima y de lo bueno que es el otoño para la pesca según Julius y de lo buena que es la estación para limpiar para Topo y aunque con intereses diversos y formas de hablar y reir tan distintas, los amigos sabían disfrutar de la compañía el uno del otro con un sólo punto en común que cualquier rata de agua o topo d ela comarca sabía apreciar: unas suaves y mullidas pantuflas al calor de la chimenea.
Por nuestra casa pasa la diosa fortuna: tu abuelo Francisco nos acompaña, tu mamita ya ha podido descansar en su inicial pre-natal y Helena de Troya comienza una vida de extrema placidez con atenciones de todos, caprichosa y altanera, un buen dolor de cabeza para mamá que está en casa contigo en la pancita. pronto ya andarás con nosotros en los paseos por la Plaza de El Bosque, lindo nombre no?!
Besos,
Papá.
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