domingo, 3 de febrero de 2008

Noticias de Urgencia

El "Pequeño Traspié" del Señor Sapo


Luego De haber recorrido con Julius buena parte de la aldea en su pequeña aunque confortable balasa (Sweet Luisa es el nombre de la embarcación, en honor a su madre) dimos con el pequeño molo que llega hasta la “plaza del viejo árbol” (un sauce claro está) ubicada en el centro del poblado. Notamos al llegar que había un gran alboroto y un intenso olor a humo y gasolina quemada. La mayoría de los habitantes de The Willows corría hacia un punto afuera del restarurant del Señor Tejón (un gran cocinero, famoso por sus tomates verdes fritos y sus albóndigas de soja); desde ahí emanaba una gran cantidad de sutancias poco aromáticas y pequeñas chipas de fuego saltaban por encima de las cabezas. Junto a nosotros y a la carrera, pasaron las ratas bombero con una escalera y muchas cubetas con agua del río.



Y no te imaginas??!!!!!



Se trataba del Señor Sapo que nuevamente había tenido un “pequeño traspié” con su loca máquina, su automóvil. Enorme accidente!!!! Vociferaba Wendy la Oca (ya sabes que ellas son tan exageradas), había chocado Sapo con el cartel de las direcciones. Habían buenas razones como para que fuera una conmoción, el cartel era el orgullo de la aldea pues a partir de su bien sitiada ubicación y cuadratura calculada con precisión por el profesor George Archibald Pelicano, sabio navegante que con flechas de madera de ceibo había puesto en orden la vida de todo viajante que pasara por The Willows el que, ahora estaba arruinado debajo de una máquina automotriz semi arruinada.
Pobre Sapo, ahí estaba gimoteando sentado de pompas en el suelo con un chichón que le asomaba en la cabeza. Ya lo habái engrillado el comisario Ratón, Ernest Ratón, que con ese acto –cada día más familiar por culpa de Sapo y sus locuras- el logro de una tranquila carrera de Primer Oficial de la Real Policía de a Pie.
Tejón llegó con nosotros a auxiliar a su amigo, nuestro amigo Sapo pero era tarde y debíamos ir hasta la casa del Juez para poder hacer algo. Corrimos Julius, Tejón y yo hasta la casa del serio Juez de todo acto contra la suave vida de la aldea que Sapo se encargaba de alterar. No puedo contarte más pues ya vamos a entrar al juicio, sólo te envío una foto de Sapo aparecida en “The Sunflower” el periódico de The Willows, engrillado en su fría celda, pobre no!?



Un beso, te quiere,
Papá.

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